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Redacción web: cómo escribir un buen texto para Internet

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Da igual que antes fuera en papel y ahora utilicemos un teclado y una pantalla, la página en blanco, la nada, el principio, sigue siendo un reto. Tenemos mil ideas en la cabeza, las palabras revolotean de aquí para allá pero ¿cómo plasmarlas, cómo transmitir nuestro mensaje, cómo comunicar correctamente nuestro pensamiento?

En la redacción web, la regla de oro es “lo sencillo es mejor”. Abandonemos el ring de la retórica, las arenas movedizas de las frases pomposas, el laberinto de lo retorcido. Tengamos como objetivo que cualquier lector que llegue hasta nuestro texto lo entienda y saque provecho de él.

Pensemos antes de escribir. Las ideas-batiburrillo están muy bien como punto de partida pero hay que limarlas, pulirlas, convertirlas de algo abstracto a algo concreto.

– Una vez que hemos seleccionado el tema, démonos unos minutos para esbozar una estructura en la que aparezcan las ideas básicas que queremos tratar, ordenadas por importancia.

La corrección gramatical es fundamental. Las faltas de ortografía, la ausencia de tildes, la construcción errónea de las frases crean confusión en el lector y le invitan a abandonar la página. Si tenemos dudas sobre cómo se escribe una palabra o su significado exacto, lo mejor es consultar un diccionario en línea o activar el corrector ortográfico del procesador de textos que estemos utilizando. Si aun así la duda persiste, escojamos un sinónimo en su lugar.

Las frases deben de ser cortas y estar bien puntuadas. El barroquismo y las oraciones subordinadas a lo Proust son ideales para el mundo literario; Internet requiere un estilo mucho más liviano, incluso espontáneo.

El internauta es un consumidor voraz, multitarea y multisensorial. Lee, ve imágenes o vídeos y escucha audios mientras camina por la calle, habla por teléfono, va en un medio de transporte o mira la televisión. Su atención está dividida, fraccionada, por lo que nuestros mensajes deben de ser claros y concisos.

Los parrafones se dejaron de llevar hace tiempo. Aunque es probable que nuestros conocimientos sobre el tema que estamos tratando sean muy extensos, tenemos que ponernos en la piel del lector, tenemos que gustarle y atraerle. Cinco o seis líneas por párrafo serán suficientes.

– El texto se leerá mejor si lo dividimos en epígrafes o pequeños titulares, destacados en negrita o subrayados. De esta manera, resaltamos las ideas que más nos interesan y ayudamos al internauta a avanzar en la lectura colocando frases en las que puede “apoyarse”.
Además, si la persona que ha llegado a nuestra entrada –desde Google, por ejemplo- está buscando una información concreta, podrá acceder a ella directamente con sólo echar un vistazo a los epígrafes resaltados.

– Saquemos todo el partido al medio que estamos utilizando. Lo ideal es incluir imágenes, vídeos, audios, enlaces o cualquier tipo de archivo multimedia que pueda enriquecer el texto. Eso sí, sólo aquello que sea relevante, que aporte información nueva: no es necesario saturar al lector. Pongámonos, de nuevo, en el lugar del receptor y pensemos qué es lo que a nosotros nos gustaría encontrar, ¿ocho imágenes, cinco vídeos, tres audios y veinte enlaces? Nos faltarían horas en el día para procesarlo todo.

En la siguiente entrega de “Redacción web: cómo escribir un buen texto para Internet”, veremos algunos recursos interesantes disponibles en la Red que pueden sernos útiles para redactar correctamente contenido para nuestro sitio web o blog.

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Déborah Jiménez Pereda

Comunicación efectiva para cocineros inexpertos, redacción impactante para grandes chefs
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