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¿Necesita el diseño de tu web una actualización?

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La tecnología avanza a un ritmo cada vez más rápido. Lo vemos a diario: nuevos modelos de móvil, procesadores más potentes, tablets de última generación… En Internet las cosas no son muy diferentes; las modas vienen y van, dejando su huella y, es evidente, lastrando los diseños que no están al día.

Supongo que te habrá pasado alguna vez. Haces una búsqueda en Google, pinchas en uno de los resultados y te asalta una web que parece diseñada con el gusto de los 90, con imágenes girando, colores chillones y cientos de líneas de texto campando sin orden ni concierto por la pantalla. Además, tarda en cargarse lo que te parece una infinidad de segundos.

Aunque estos casos son los más sangrantes y están pidiendo a gritos una actualización (completa) de su diseño, no son los únicos que necesitan ponerse al día.

5 años es una eternidad en Internet

Es posible que lanzaras la página web de tu negocio hace tan sólo unos pocos años. Quizás en aquel momento el presupuesto te daba para una plantilla modificable o puede que te gastaras bastante en el desarrollo de una web. Lamentablemente, es bastante probable que se haya quedado obsoleta.

  • Mira tu web con otros ojos

El primer paso es que cambies la forma de mirar tu propia página web. Tienes que intentar verla como si fueras un usuario que, por primera vez, aterriza en tu página de inicio o en cualquiera de las secciones.

También puedes pedir opinión a los propios usuarios de tu página, personas que serán objetivas y te dirán qué piensan de tu web, lo que les gusta y lo que no está funcionando.

  • Hazte preguntas

Una vez metido en la piel de tu potencial cliente, ¿qué ves? ¿La página es fácil de usar? ¿Encuentras la información o los productos que buscas? ¿Los colores, la tipografía, los menús son atractivos? ¿El contenido es accesible, suficiente, interesante?

  • ¿Qué si es… Responsive?

¿Y si entras desde tu móvil o tablet? ¿Es tu web lo que los diseñadores y desarrolladores llaman “responsive”? Es decir, ¿se ve correctamente en un dispositivo pequeño, como un móvil, y la navegación es sencilla?

  • Pues, la verdad, más bien “no”

Si has contestado con un “no” a alguna de estas preguntas, es probable que tu página web necesite una actualización, un rediseño o, incluso, una refundación.

No se trata de que tu web sea más o menos bonita o tenga (o deje de tener) unas fotos estupendas; no, estamos hablando de experiencia de usuario, de facilidad de navegación, de visitantes que abandonan la página a causa de un diseño malo o de un diseño desfasado, de ventas que no se producen y de clientes que no fidelizamos. Estamos hablando de hacer negocio.

La tríada imprescindible: diseño, responsive y UX

Los tres principios sobre los que, hoy en día, debe de nacer y desarrollarse una página web son: el diseño web, ser responsive (o no ser) y el UX (experiencia del usuario. Hace cinco años el primero era importante pero no trascendental; el segundo y el tercero apenas se tenían en cuenta si es que alguien pensaba en ellos.

El gran cambio que hemos visto en el último lustro en Internet es que el usuario ha pasado a primer plano. Antes vendíamos, ahora nos compran. De ahí que la navegación intuitiva y sencilla, el desarrollo web adecuado para cada dispositivo desde el que nos conectamos a Internet y la experiencia global del usuario o cliente estén en el centro del diseño de cada nueva página web.

Llegados a este punto, vamos a dar unas pinceladas de lo que en 2017 el usuario espera de una página web, sin olvidarnos de lo que las arañas de los buscadores, como Google, priorizan.

  • Carga de la página en 2 segundos o menos.
  • Encontrar lo que busca en un máximo de tres clics.
  • Ser redirigido correctamente si un contenido ya no está disponible (el conocido “Error Not Found 404”)
  • Diseño de la web ajustado a la pantalla de su móvil (diseño responsive o diseño móvil).

Esta parte suele incluir scroll vertical infinito en lugar de secciones y subsecciones; menú hamburguesa –las tres rayitas que esconden el menú completo de la web-; tamaño adecuado de los botones de compra, redes sociales y demás; tipografía de tamaño legible etc.

  • Navegación sencilla: un diseño limpio, claro, con la información necesaria y sin excesos (ni de texto ni de imágenes).
  • Transparencia informativa y seguridad.

En concreto, si tenemos una tienda online es imprescindible que el usuario encuentre información clara y accesible sobre las formas de pago y de devolución, los costes de envío y una pasarela de pagos segura.

En cuanto a los buscadores, tenemos que afinar la estrategia de posicionamiento orgánico (SEO) lo máximo posible. Entre otras cosas:

  • Olvídate de los desarrollos en Flash –las arañas de los buscadores no son capaces de leerlos-.
  • Piensa en las palabras clave de tu negocio porque son las que deben estar presentes desde que tu web empieza a ser diseñada.
  • Mantén, al menos, una sección de novedades, noticias, blog o similar para que los buscadores indexen nuevos contenidos de tu página web con frecuencia.
Si crees que tu página web necesita un rediseño, una actualización o ser repensada desde cero, no dudes en contactar con nosotros. Te asesoraremos sin compromiso.
Déborah Jiménez Pereda

Comunicación efectiva para cocineros inexpertos, redacción impactante para grandes chefs
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