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Crea tu propia estrategia de contenidos (sin morir en el intento)

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Es probable que hayas oído hablar de la estrategia de contenidos o, como se conoce en inglés, content strategy. Es un híbrido a medio camino entre la comunicación y el marketing aunque suele ser incluido, más a menudo, dentro del marketing de contenidos o del inbound marketing.

El 70% de los consumidores prefieren conocer una empresa a través de artículos en lugar de anuncios

Pero, ¿qué es exactamente una estrategia de contenidos? La definición más extendida –y menos atractiva- dice que es la “Planificación, desarrollo y gestión de contenidos en medios escritos o digitales”. Para vender, hay que comunicar, responder a los deseos y necesidades de los usuarios y, el último descubrimiento del marketing de nuevo cuño, hay que escuchar.

La estrategia de contenidos se encarga de elaborar mensajes adecuados para llegar al público idóneo en el momento oportuno

La estrategia de contenidos se basa en lo que, hoy por hoy, se ha convertido en un axioma: “El contenido es el rey”. No hablamos de texto, únicamente. El contenido son palabras, audios, vídeos, tweets, fotografías en Instagram, enlaces y hasta los estados del Whatsapp.

¿En qué se basa la estrategia de contenidos?

Una buena estrategia de contenidos empieza en la organización (en nosotros como empresa, negocio o marca) y termina en el usuario, en el cliente. Aunque, lo ideal, es que desde el cliente vuelva, de nuevo, hasta nosotros. Es una conversación en la que ambas partes son sujetos activos que reciben y producen.

Tu estrategia de contenidos debe responder a 3 preguntas sobre tu audiencia: Qué le interesa, cuándo le interesa y en qué medida le interesa

Las tres ideas básicas que tienes que tener en cuenta en el momento de plantearte una estrategia de contenidos son:

  • ¿Qué quieres transmitir? Reduce tu objetivo (el de tu organización, empresa, negocio o tienda) a dos o tres conceptos primordiales.
  • ¿Quién es tu audiencia? Piensa en a quién te diriges, no sólo desde el punto de vista demográfico –género, edad, lugar donde vive-, sino desde la psicología (sus motivaciones y valores).

Para entender a quién te diriges, puedes construir modelos de comprador. Si quieres saber más sobre cómo profundizar en tu audiencia, échale un vistazo al artículo que le dedicamos al concepto de Buyer Persona.

  • ¿Qué le interesa y qué le importa a tu audiencia? Una vez que conoces a tus potenciales clientes, debes darles lo que quieren, cuando lo quieren y de la manera en la que lo desean.

Mejor explicarlo con un ejemplo: si tu audiencia apenas tiene tiempo de acceder a tus mensajes, generalmente recibe información a través, principalmente, de redes sociales –pero las revisa mientras realiza otras actividades- y está saturada de mensajes publicitarios, tienes que encontrar el hueco, el tono y el contenido que pueda llamar su atención. Nadie dijo que fuera fácil pero ¡no es imposible!

El bien más valioso y escaso de la sociedad actual es el tiempo

El concepto “tiempo” es fundamental. Cada día menos gente dispone de menos tiempo. La sobreexposición y saturación de información y mensajes publicitarios aumenta vertiginosamente. El tiempo es oro hoy mucho más que ayer. Por esta razón, debes de tener un profundo conocimiento de cómo emplea el tiempo tu –posible- audiencia.

Tres cosillas más antes de empezar a crear contenidos

Como ves, este artículo sólo es el preámbulo de la creación de contenidos como tal. Aún no nos hemos puesto ni a escribir ni a fotografiar ni a hacer vídeos ni nada que se le parezca. Esto es así por una razón: nadie empieza a escribir un libro abriendo el procesador de textos y empezando a teclear sin más. Antes viene la idea, los personajes, la forma de narrar, la voz, el estilo y tantas otras cosas. Con la estrategia de contenidos sucede lo mismo; al fin y al cabo, se trata de comunicar(nos).

Y todavía antes de ponerte manos a la obra, deberías tener en cuenta tres detalles más:

  • Los canales de distribución de tus mensajes: cuáles y cuántos. Dependerá de a quién te dirijas y, seamos sinceros, en parte también del tiempo y del presupuesto con los que cuentes.

Página web propia, redes sociales (de Facebook a Twitter, de Instagram a Pinterest, de Google + a Youtube, de Snapchat a Periscope…), blog, colaboraciones con otras webs, podcasts, vídeos, concursos online

  • La voz que genera los contenidos, nuestra voz, debe de ser reconocible por el público al que nos dirigimos. Hay que saber elegir entre un tono cercano u otro más formal; seleccionar el vocabulario que utilizamos; escoger el nivel del lenguaje adecuado (vulgar, jerga, estándar, técnico).
  • Para involucrar a tu audiencia, tienes que conocer sus hábitos de consumo. Cuando hablamos de consumo, nos referimos no sólo al consumo de marcas, productos o servicios sino también al consumo de información a través de medios de comunicación, blogs, redes sociales, reseñas u opiniones de terceros etc.

Estos son los primeros pasos que debes de dar para empezar a diseñar tu estrategia de contenidos. En próximos artículos trataremos sobre cómo dar forma a nuestro contenido, de qué manera llevar un control de lo que publicamos y cómo medir si está funcionando.

Si quieres que te asesoremos sobre cómo crear una buena estrategia de contenido para tu negocio o prefieres que creemos una juntos, no dudes en ponerte en contacto con nosotros.
Déborah Jiménez Pereda

Comunicación efectiva para cocineros inexpertos, redacción impactante para grandes chefs
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